EL CIUDADANO

LOCURA VIRTUAL

Por Santiago Iñaki Fernández Bogado

 

El titulo de una música de un grupo británico denominado “Jamiroquai”, me sirve para escribir algo sobre lo que se vive en nuestros tiempos de excesiva ˝comunicación˝ virtual. Hoy uno se jacta de tener miles de amigos pero no habla con ellos ni los ve, a veces no los conoce pero esa sensación de ver el número de seguidores y ˝amigos˝ crecer a medida que corre el tiempo crea un nirvana dentro de la psiquis de los seres humanos. He aquí el error y la mentira de internet; hacer creer al mundo de ˝amistades virtuales que no existen˝ que responden a solo eso; en realidad no son reales, es decir producen el efecto de existir pero realmente no existen.

Es sano de tanto en tanto estudiar la lista de ˝amigos˝ y bloquear a aquellas personas que no te dan la seguridad que no responderán en momentos de real necesidad y solo dejar a seres que te han dado todo de si cuando las papas quemaron, es preciso también estudiar si se ha fortalecido mas tu relación amorosa o familiar gracias a las redes virtuales, si no, pues “hasta luego internet”y a hablar cara a cara con ellos, escucharlos, sentirlos, romper ese muro hecho con plástico y vidrio que separa la verdadera relación humana.

Creo es hora de dejar de vivir de mentiras y asumir la verdadera forma de relación humana; la palabra y el dialogo, esto servirá para proyectar y hacer mas duradera la real relación entre seres humanos. Es momento de volver a la racionalidad del hablar sin juzgar ni ponerse uno encima del otro y salir de esta locura virtual que solo excita una parte del cerebro pero realmente ahoga el vinculo real entre verdaderos amigos y familia. Si nos damos cuenta de esto antes que sea tarde, salvaremos a la única especie del universo que ha logrado tantas cosas a través de la real comunicación; revoluciones, conquistas humanas; constituciones; libertades de crueles dictaduras , reconocimientos oportunos y así puedo seguir citando una larga lista de conquistas humanas logradas no a través de la fría e impersonal pantalla sino cara a cara con el calor de la voz y las ideas proyectadas a través de gestos registrados por los ojos.

Es necesario también tener en cuenta el valor de la compañía humana y ver si es o no un testimonio de soledad el estar siempre observando el ˝teléfono inteligente˝ que ya ha sido tildado de idiotizante debido a su poca exigencia de pensamiento critico de la vida y forma abreviada de ˝comunicar˝ a la gente que últimamente ya no usan mas palabras sino “emoticones” para expresar una idea.

Desafío a los lectores de este articulo que tomen el reto de hacer una sana pausa de estar frente a la pantalla para usar otra forma mas humana de socializar las ideas y luego de un tiempo evaluar las variaciones de dicho cambio. Si es positivo entonces significa que es hora de dejar esa locura virtual para volver a la saludable manera de hacer comunicación entre seres humanos.

CANNABIS: FRANCIA QUIERE DAR MULTA POR CÁRCEL PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Redaccion Central   
Miércoles 14 de Febrero de 2018 05:44

700 mil franceses fuman marihuana a diario. Cinco millones lo hicieron alguna vez durante el 2017. Francia es el país con el nivel más alto de consumidores de cannabis en la Unión Europea y la política más represiva al respecto. Fumar marihuana es un delito castigado con un año de prisión. El gobierno quiere ahora que el delincuente pague multas en lugar de ser encarcelado.

El gobierno de Francia no da marcha atrás en su política de penalización al consumo de marihuana. La justicia y la policía tampoco. Y es bajo esta perspectiva que la Asamblea discute por estos días un proyecto que remplaza la pena de prisión actual por una multa de 150 y 200 euros para el fumador de marihuana sorprendido in fraganti. Es decir que, de ser aprobada esta reforma, el consumo de cannabis seguirá siendo un delito y el fumador un delincuente.

Un delincuente que solo pagará una multa por su delito y, en caso de que tenga un pasado judicial, estará sometido a otras cargas penales, incluída la cárcel. Tal y como establece la legislación actual, el fumador público de marihuana debe pagar un año de cárcel y 3750 euros de multa. Sin embargo, los detenidos salen en cosa de horas de la comisaría mientras los casos se apilan en los despachos sin que la justicia les de curso.

La razón es simple: en Francia fumar marihuana es una actividad muy extendida y aceptada socialmente y, aunque es castigada severamente por la ley, ni los policías pueden capturar a todo el que encuentran practicándola en las calles, ni los jueces pueden meter a medio país en la cárcel. Las cifras hablan por sí solas: 3000 sentencias dictadas por 140 mil personas detenidas el año pasado por fumar marihuana.

Fue justamente pensando en aliviar la carga de la policía y descongestionar la justicia que el partido de gobierno ha presentado el proyecto de las multas arrancando los aplausos de los agentes que patrullan las calles. El sindicato que los agrupa 'Alternative Police' reivindica, incluso, haber solicitado la medida.

“Nuestros colegas son los primeros en quejarse que por un simple “porro” o un poquito de marihuana, deban poner en marcha un procedimiento fastidioso. Ellos no quieren que el consumo de cannabis sea una infracción delictiva que se paga con cárcel porque es una pérdida de tiempo para un resultado nulo” asegura el Secretario general de 'Alternative Police', Jacob Demi.

Partidarios también de la despenalización –como el gremio policial- los magistrados recibieron, sin, embargo, con menos entusiasmo el proyecto. El Secretario de la Unión Nacional de Magistrados, Jacky Coulon, critica el sistematismo de esta propuesta; “No es imponiendo multas a cada consumidor de estupefacientes que vamos a luchar contra la drogadicción” afirma abogando por medios y estructuras sanitarias y sociales. Medios y estructuras que no existen suficientemente ni en el sector salud ni en el sistema de justicia, reconoce el magistrado.

Orden público o salud pública?

Multas. Tratamiento médico y psicológico obligatorio. O excepcionalmente la prisión. Esas son las tres penas que impone Francia a los fumadores de cannabis y que evidencian que dicha práctica es abordada simultáneamente como asunto de orden público y de salud pública. Una esquizofrenia a la que se enfrentan los trabajadores de la salud que tratan toxicómanos.

‘”El principal problema es el doble discurso de la sociedad francesa” dice la psicóloga Mariana Otero, Y continúa: “por un lado, el consumo de marihuana está completamente tolerado, hay un altísimo número de fumadores y no necesariamente causa de problemas para todos. Del otro lado, esa normalidad social es considerada anormal por la justicia y muchos jóvenes se encuentran en el lugar del delincuente por algo que la ellos no ven como un delito. Eso les genera un sentimiento de injusticia muy grande”, concluye la psicóloga especialista en prevención y ayuda a adictos en Estrasburgo, al este de Francia.

El color de la piel, asunto clave

La  mayoría de los jóvenes a los que hace referencia Mariana Otero provienen de barrios populares y sectores marginales donde son más corrientes las requisas de la policía en espacios públicos.

Por esa razón, el filósofo e investigador del Centro Nacional de Investigaciones, CNRS, Alessandro Stella teme que la medida de remplazar la cárcel por multas pueda ser aun peor que la ley actual. “Son los policías los que actuarán como jueces, ellos decidirán si imponen la multa o no. Eso puede dar lugar a abusos de su parte pues es bien sabido que la policía ataca de manera racista a árabes y negros de los barrios populares”.

Es cierto que muy rara vez, la policía interroga en Francia a la gente que sale de los bares para fumar cigarrillos o marihuana en la acera. Tampoco a los muchachos que consumen cannabis en las calles de los barrios de clase media o burgueses. Esa es una población invisible para la que fumar marihuana no ocasiona ningún problema.

17 millones de personas entre 11 y 64 años, declararon haber fumado marihuana al menos una vez en su vida, según una encuesta realizada en 2016 por el Observatorio francés de Drogas y Toxicomanías. Sin embargo y  pese a lo extendido de esta práctica, el consumo de marihuana está identificado a la enfermedad y a la delincuencia. Una identificación que sirve de excusa para aplicar una de las políticas más represivas de Europa en cuanto al consumo de marihuana. No obstante, la tolerancia se impone.

Fuente: RFI

 
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