EVANHY Y CANCILLER COLOMBIANO INAUGURARON BUSTO DE PRÓCER COLOMBIANO PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por jotaefeb   
Jueves 11 de Marzo de 2010 00:15

EN PASEO DE LA LIBERTAD EN LA AVENIDA SANTA TERESA

La intendente de Asunción, Evanhy de Gallegos, junto al canciller de Colombia, Jaime Bermúdez inauguraron esta mañana un monumento en homenaje al prócer de la nación mencionada, Francisco José De Paula Santander. La obra realizada por el escultor paraguayo, Juan Pablo Pistilli fue instalada en el Paseo de la Libertad , en la avenida Santa Teresa, esquina Coronel Antonio Escurra, de nuestra capital.

 

Del acto organizado por la Municipalidad de Asunción y la Embajada de Colombia, en el marco de las celebraciones del Bicentenario de la Independencia de la República de Colombia- año 1810- y del bicentenario de la Independencia de la República del Paraguay- 1811, estuvieron presentes autoridades oficiales, privadas locales y del país señalado.

 

En la oportunidad, la jefa comunal dijo: “gracias por privilegiar un paseo de esta avenida, en donde tendremos los bustos de los libertadores de América e iniciamos con Francisco José de Paula Santander y al costado a José de San Martín”. También argumentó que seguiremos cuadra a cuadra con los distintos libertadores de América, llegando a la fecha de aniversario, también de bicentenario, que va a ser el año que viene cuando el de la hermana república de Colombia es ahora en agosto del 2010.

 

La jefa comunal indicó que en nuestros países y en las que fueron capitales de la Metrópoli , Nueva Granada, lo que hoy día es Colombia, Venezuela, Ecuador y desde aquí Asunción, Buenos Aires, han sido espacios en donde primeramente la conquista, el mestizaje, y luego esos hijos, los españoles que estuvieron aquí, los criollos y uno de ellos, Francisco José de Paula Santander y Omaña, de una cuna de terratenientes de la época,

 

Sin embargo, al terminar los estudios, a los 18 años, ya entra a la revolución que tuvo toda América para independizarse de España, del colonialismo de entonces. Es muy importante todo lo que sucedió allí porque también sucedió aquí, desde Asunción y desde la república del Paraguay. Luego viene esa definición entre pasado, presente y lo que se quiere para el futuro de un país. A Santander de Omaña le correspondió en ese entonces delinear ese futuro y aquí en nuestro país con nuestros próceres, explicó la intendente.

 

Recién se pudo terminar de independizar después de la declaración del año 1810, después de la batalla de Boyacá. “ A nosotros nos pasó más o menos lo mismo, también tuvimos intentos de colonialismo aún de nuestros propios vecinos y nosotros siempre agradeceremos haberse opuesto al colonialismo”, dijo.

 

El que quiso traer para sacarle la república del Paraguay a Bonplant, al Ejército y de esa manera ingresar a Paraguay. Sin embargo, Colombia se opuso. En esa no intervención de Venezuela, en ese entonces, de Bolivar hacia Paraguay y también el acompañamiento que nos hizo Colombia durante la guerra genocida de 3 países contra Paraguay, enfatizó.

 

Evanhy indicó a los presentes que: “Por esos gestos que siempre tuvo Colombia con Paraguay, muchísimas gracias y sabremos honrar este busto que quiere representar a uno de los procesares de la historia, como Francisco José de Paula Santander y Omaña, que a los 18 años salió a defender su propia república americana”.

 

Respetuoso de las leyes

 

En tanto, el canciller de la República de Colombia en nuestro país, Jaime Bermudez dijo que “La presencia de este prócer en el Paseo de la Libertad es algo simbólico para nuestro país, el conservar en la memoria colectiva las ideas y las acciones defendieron los colombianos. La misión histórica de vivir dentro de la libertad y la ley”.

 

También enfatizó en que “Como pocos, Santander luchó con constancia y eficacia, por implantar en las instituciones republicanas en Colombia. Fue ante todo un hombre de acción, que pasó la mayor parte de su vida como soldado y como gobernante. Fue un patriota, republicano y liberal”.

 

El representante colombiano en nuestro país señaló que “Una de sus mayores glorias fue pertenecer a un país en donde se respetan las leyes, la equidad y el juicio de la opinión pública. Nos enseñó desde muy temprano, el único medio de buen ciudadano es el sometimiento absoluto y sincero a las leyes, ya que con ellas, si las armas nos dieron la Independencia , las leyes nos darán la libertad, dijo.

 

El canciller dijo que “Con motivo del Bicentenario de la Independencia , de los países latinos, este paseo de Asunción será un gran lugar para la memoria, un gran lugar para recordar que las ideas de San Martín, Yegros, Bolívar, San Martín, son patrimonio de todos”. Finalmente, felicitó al Gobierno Nacional y a la Intendente de Asunción, por la iniciativa del Paseo de la Libertad.

 

Biografía de Francisco José de Paula Santander y Omaña

 

Nació en la Villa del Rosario de Cúcuta, el 2 de abril de 1792. Hijo de Juan Agustín Santander Colmenares y de su tercera esposa, Manuela Antonia de Omaña y Rodríguez. La infancia de Francisco de Paula transcurrió cómoda en medio de las grandes propiedades de su padre, sembradas de café, cacao y caña.

 

Perteneció a una clase social y económica de grandes prerrogativas y bastante influyente en los asuntos de su región. Auténtico criollo, cuya educación se inició en una pequeña escuela privada de la Villa del Rosario de Cúcuta y luego, en la biblioteca paterna.

 

A la edad de 13 años viajó a Santafé de Bogotá, a cursar estudios en el Colegio Real Mayor y Seminario de San Bartolomé, donde aprendió las bases de la teoría e ideas políticas, conociendo a fondo las doctrinas jurídicas y la legislación romana y española.

 

La adolescencia de Santander discurrió entre los claustros académicos y en las calles de la Santafé colonial; consagró su juventud a un ideal político y a una lucha en circunstancias suigeneris que templaron su carácter de colegial hasta transformarlo en joven adusto y circunspecto.

 

Coincidente con los sucesos 1810 y el grito de la independencia, Francisco de Paula Santander daba fin a sus estudios, para luego ejercer en calidad de pasante al lado de un jurisperito y recibirse como abogado de la Real Audiencia. La revolución de independencia de las colonias españolas, cambió en un instante su vida apacible y rutinaria.

 

Siguiendo el ejemplo de sus eminentes profesores, Santander acogió entusiasmado la nueva causa independentista. A la edad de 18 años, en octubre de 1810, ingresó como voluntario al servicio militar activo con el grado de subteniente-abanderado del batallón de infantería de Guardias Nacionales y su vida empezó entonces una fulgurante carrera militar.

 

El 16 de julio de 1816 lo eligieron comandante en jefe del Ejército de Oriente en los Llanos de Casanare y posteriormente fue nombrado subjefe de Estado Mayor General en la reorganización del ejército. El 12 de agosto de 1818 fue ascendido a General de Brigada y escogido para reorganizar las fuerzas revolucionarias dispersas y anarquizadas del Casanare.

 

Trabajó infatigable en la organización de las tropas y en el diseño del plan estratégico y la ruta para la invasión al Virreinato de la Nueva Granada , que fue conducida con asombroso éxito, terminando en los conocidos sucesos de la decisiva Batalla de Boyacá (7 de agosto de 1819), que garantizara el éxito de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada , por lo que se le otorgó el ascenso a General de División y el merecido calificativo de "Organizador de la Victoria ".

 

Después de la batalla de Boyacá, el General Santander, como Vicepresidente de Cundinamarca primero, y luego de Colombia (incluidas Venezuela y Ecuador), supo dirigir con acierto el naciente Estado, destacándose aún más como gran estadista, administrador y legislador en una época de inestabilidad y turbulencia política.

 

Su labor administrativa fue de singular importancia para respaldar la obra emancipadora del general Simón Bolívar, quien así lo reconoció en múltiples cartas y documentos. Desde Lima, el 9 de febrero de 1825, escribió a Santander: “Cuanto más considero el gobierno de usted, tanto más me confirmo en la idea que usted es el héroe de la administración americana.”

 

Gracias a su diligencia para conseguir y obtener recursos pecuniarios y humanos con qué auxiliar los diversos frentes de guerra, se logró, en poco tiempo, la unificación en torno a su gobierno de la Nueva Granada primero, y después la independencia de Venezuela, Ecuador y parte del Perú. Santander creó una Nación y erigió las bases de la democracia y del Estado de Derecho en una época en que persistían las viejas costumbres e instituciones jurídico-políticas ligadas al sistema monárquico.

 

Su fin primordial era el de culturizar al pueblo en materia de civilidad y democracia mediante la instrucción pública, como medio para integrar una vieja sociedad a una nueva forma de Estado. A través de las escuelas, Santander pudo transformar ideológicamente la concepción de un pueblo, iniciándolo en el aprecio a las libertades individuales y sociales, y en el sistema representativo.

 

Al poco tiempo, la joven Nación estuvo provista de literatos y políticos, de abogados y oradores, de una intelectualidad con muy poco parangón en la América de su tiempo. Gracias a su labor, la conciencia política de la nación colombiana se cimentó en el civilismo democrático que aún alienta a las nuevas generaciones; hoy Colombia continúa como una de las naciones que menos regímenes militares ha presenciado a lo largo de su historia. El culto al que se consagró Santander fue al de ley como garantía de vida social, base del Estado de Derecho, por lo que se le ha llamado Padre de la República.

 

Gracias a la ilustración de Santander en las ciencias políticas, el Estado colombiano ha sido, a lo largo de su historia, civilista y de Derecho. En la figura de Santander encarnó la libertad en el orden jurídico, principio resumido en una frase que había expresado en su proclama del 2 de diciembre de 1821, al promulgar la Carta de Cúcuta: “Las armas os han dado la independencia, las leyes os darán la libertad”.

 

Lograda la independencia surgió en Colombia un conflicto de dos corrientes; por un lado los militares nacidos de las necesidades de la guerra, frente a los cuales aparecía el grupo de letrados granadinos que había estructurado la Constitución de Cúcuta y entre los que se encontraba el General Santander.

 

Las tendencias militaristas fueron combatidas por los civilistas granadinos que hicieron de Santander su líder, procurando por todos los medios el restablecimiento pleno del orden constitucional y legal de la República.

 

Debido a persecuciones y calumnias Santander se exilió en Europa y Norteamérica, donde gozó del reconocimiento y admiración. A su regreso fue restablecido en sus grados y honores militares, de los cuales había sido despojado en 1828. Ejerció como Presidente de la República de la Nueva Granada desde abril de 1833 hasta el primero de abril de 1837, con el mismo espíritu liberal progresista que siempre lo caracterizó, continuó la era de reformas que iniciara en 1819, hasta 1837 cuando entregó el mando a José Ignacio de Márquez. Santander murió en Bogotá, el 6 de mayo de 1840. Se extinguía así la vida de uno de los más notables ciudadanos de América, a quien le había correspondido por fuerza del destino desempeñarse como militar, jurista, estadista y esencialmente como el fundador civil de la República.